domingo, 6 de enero de 2013

JORGE GAITÁN DURAN






Siesta


"Voy por tu cuerpo como por el mundo"
Octavio Paz


Es la siesta feliz entre los árboles,
traspasa el sol las hojas, todo arde,
el tiempo corre entre la luz y el cielo
como un furtivo dios deja las cosas.
El mediodía fluye en tu desnudo
como el soplo de estío por el aire.
En tus senos trepidan los veranos.
Sientes pasar la tierra por tu cuerpo
como cruza una estrella el firmamento.
El mar vuela a lo lejos como un pájaro.
Sobre el polvo invencible en que has dormido
esta sombra ligera marca el peso
de un abrazo solar contra el destino.
Somos dos en lo alto de una vida.
Somos uno en lo alto del instante.
Tu cuerpo es una luna impenetrable
que el esplendor destruye en esta hora.
cuando abro tu carne hiero al tiempo,
cubro con mi aflicción la dinastía,
basta mi voz para borrar los dioses,
me hundo en ti para enfrentar la muerte.
El mediodía es vasto como el mundo.
Canta el cuerpo en la luz, la tierra canta,
danza en el sol de todos los colores,
cada sabor es único en mi lengua.
Soy un súbito amor por cada cosa.
Miro, palpo sin fin, cada sentido
es un espejo breve en la delicia.
Te miro envuelta en un sudor espeso.
Bebemos vino rojo. Las naranjas
dejan su agudo olor entre tus labios.
Son los grandes calores del verano.
El fugitivo sol busca tus plantas,
el mundo huye por el firmamento,
llenamos esta nada con las nubes,
hemos hurtado al ser cada momento,
te desnudé a la par con nuestro duelo.
Sé que voy a morir. Termina el día.

MINERVA MARGARITA VILLARREAL





De madrugada


a José Javier


Entró en tu cuerpo como quien camina solo
por la noche
como quien desciende hacia el escalofrío
hacia el rumor del viento.
Entro en tu cuerpo desde que desabrocho
tu camisa
desde que tu pantalón cae hasta quedar
Sin vida.
Y cuando mis manos y mi lengua te acarician
Cuando tu piel es saboreada mordida ensalivada
Cuando me atragantó con la calidez
de tu dureza
de súbito desesperada y temblorosa
¡Cómo has entrado de entero tú en mi !


("Ensayo", 1 de febrero de 1987)



sábado, 5 de enero de 2013

JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN





Universos


Otra definición del amor

Sólo no estaba solo cuando estaba contigo.


JORGE GAITÁN DURAN




  
Sé que estoy vivo en este bello día...



Sé que estoy vivo en este bello día
acostado contigo. Es el verano.
Acaloradas frutas en tu mano
vierten su espeso olor al mediodía.
Antes de aquí tendernos, no existía
este mundo radiante. ¡Nunca en vano
al deseo arrancamos el humano
amor que a las estrellas desafía!
Hacia el azul del mar corro desnudo.
Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo,
nazco en el esplendor de conocerte.
Siento el sudor ligero de la siesta.
Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta
en que más recordamos a la muerte.

LUIS GARCÍA MONTERO





Como cada mañana



Ahora sé
que estas calles nos han hecho solitarios
y nuestro corazón
tiene el pulso amarillo
de las maderas lentas de un tranvía.

Sobre su cuerpo viejo
andábamos despacio, de forma irregular,
con una simetría parecida a los árboles.

Era hermoso acudir
cada mañana
y respetar la cita con la hiedra
del muro,
los ropajes cansados de las casas estrechas
y de las calles sucias. Agradable
cruzar sobre algún puente,
detenerse lo exacto
para ver cómo el agua discute en las orillas.

En su jardín olimos
los primeros inviernos, su curso indefinido
por entre las palmeras.
Casi nadie pasaba,
sólo había
cuarenta sillas rojas
de los bares cerrados y alguna soledad
definitiva.

Durante muchos años,
durante tantos días que pasaron
el uno tras el otro,
el deber era un cierto paseo solitario,
la cita con un rumbo que sólo desviamos
para pisar las horas que caían,
los sueños que faltaban,
la superficie helada de los charcos,
para saltar los setos
o besamos las uñas moradas por el frío.
Y llegando a la puerta solíamos comprar
pequeños caramelos de nata o de violetas.

Entrábamos por fin para mezclamos
como cada mañana de la vida
con el paso cansado, los azulejos fríos
de un mundo hecho en latín
y números romanos.

Ahora sé
que en aquella ciudad deshabitada
la gente andaba triste,
con una soledad definitiva
llena de abrigos largos y paraguas.



LÊDO IVO





El turista



En el barco lleno de turistas
que singla el puerto de Rotterdam
encuentro a Dios
y El finge no verme. 

No me apremia viajar.
Todos los viajes son inútiles.
No nos llevan a ningún lugar
ni nos revelan el otro lado del mundo. 

Dios, el gran turista, va en el barco
pero prefiere mirar los astilleros y los remolcadores.
Tal vez los hombres lo tengan decepcionado
con sus súplicas sucesivas. 

El cielo está lleno de imprecaciones.
Envidio a las gaviotas
que picotean el agua cenicienta
-las gaviotas que no necesitan de Dios.


GRACIELA SALAZAR




  
Aquella tarde



Aquella tarde mojada de naranjas
en mi mano sorprendida
escribiste un beso
revelaste en un candil de chocolate
las estrellas de Neruda
mi luna y mis mieles sin edad.
Entonces
recorrimos los significados, los pasados
tu vida, mis luciérnagas y los ojos que mordían;
pero todo se oculta bajo las sillas blancas;
tu camisa de cuadros azules
tu guitarra.
Hoy, no has traido las orquídeas
ni las rosas para vestir la tarde prometida
los azares derretidos entre la lluvia
eligieron escaparse con los grillos
a inventar otros violines
y fabricar otra tarde con naranjas.


"Ensayo", 28 de octubre de 1984