sábado, 2 de mayo de 2015

JOSÉ LEZAMA LIMA


 
 
La noche va a la rana de sus metales...

 

La noche va a la rana de sus metales,
palpa un buche regalado para el palpo,
el rocío escuece a la piedra en gargantilla
que baja para tiznarse de humedad al palpo.

La rana de los metales se entreabre en el sillón
y es el sillón el que se hunde en el pozo hablador.
el fragmento aquel sube hasta el farol
y la rana, no en la noche, pega su buche en el respaldo.

La noche rellenada reclama la húmeda montura,
la yerba baila en su pequeño lindo frío,
pues se cansa de ser la oreja no raptada.

la hoja despierta como oreja, la oreja
amanece como puerta, la puerta se abre al caballo.
Un trotito aleve, de lluvia, va haciendo hablar las yerbas.

 

 

 

FERNANDO PESSOA


 

Coróname de rosas...*

 


Coróname de rosas,
de verdad coróname
            De rosas
Rosas que al quemar
Sobre una frente queman
           Demasiado Rápido!
Coróname de rosas
Y con el volátil follaje,
Que así sea.

 
(12.6.14)

 

(*)  Heterónimo Ricardo Reis
Versión de Rafael Díaz Borbón

 

 

 

viernes, 1 de mayo de 2015

SALVADOR RUEDA

 

Clavellinero

 

Quiero cuando yo muera, Patria mía,
que formes con mi cráneo una maceta,
y de sus ojos por la doble grieta
eches la tierra que tus flores cría.

En su interior de luz y de armonía
deja una mata de clavel sujeta,
y ese clavellinero de poeta
te brindará corolas como el día.

Por mi boca, mis ojos, mis oídos,
entreabriré capullos encendidos
con que de galas quedaré cubierto.

Y, cuando en mayo florecer me veas,
aún lanzaré claveles como ideas
para besarte hasta después de muerto.

 

 

 

MANUEL PONCE


  

Las vírgenes caídas

 

A su primer suspiro,
nadie tendió la mano;
sólo el abismo.

Después mil brazos
corrieron al auxilio,
pero ya entonces
ella no quiso.

Corría ya.
Se deslizaba por el ventisco
glaciar abajo,
lanzada,
pero guardando el equilibrio.
Siempre reflujo abajo,
más aprisa, siempre en vuelo, casi en vilo.

Tú acelerabas, vértigo;
acelerabas tú, racha de siglos.
¡Dios mío!
¿Acelerabas
tú mismo?

Quillas contra el viento
sus mellizos,
cabellera de relámpago asido.

¡Miradla!
La miraban. Un solo guiño
de los obscuros lobos
le despojó el vestido.
Allá quedó,
jirones, el armiño.

Lo demás,
siguió, se fue en un grito.
No el suyo.
Más no digo.

 

 

JUAN BAÑUELOS


  

Mutaciones

 

Un Coyote Emplumado es más
que un lobo sin manada

es menos
que un árbol sin raíces

es más
que el aire sin ninguna fronda

menos que esa puerta que
la cierra el viento
es más que un río arrastrando
troncos y animales

menos
que un ciervo yugulado en la espesura

es más
que cualquier fruta
que no la come
el hambre
si la ve

También
es una tinaja sin grito
peregrinando
entre el cabello doloroso
de la hoguera

***

NORTE OESTE ESTE SUR
Nómada de la Aurora Boreal
con su carne vidriada
aúlla sobre un pantano hirviendo

Es la primera piedra parlante
'llegué hace un rato
ya que soy la última araña de granizo'

Es el único entumecimiento
después del frenesí errabundo

el primer Sol de Huesos dejando tan nunca fluir
el río de agua quemada que roe
la eternidad en un grano de arena

Mira su reflejo en la corriente

difícil saber dónde nace el ojo de agua

dónde se dio el primo gesto del río
—gota a gota— de todo lo que existe
cuándo
el coyote aún sin plumas —casi encía de piedra
aulló a la Vía Láctea

cuándo extendió sus alas con un peso de nubes
con el paso de una sombra de eclipse
con su lasca hojosa enorme
y el oleaje de serpiente en la hierba

En danza
da el cielo
lo bonito
para mostrar el mundo
—dice el Balam que lee
las estelas—
la luz
una vez se va
y una vez vuelve
una vez se queda y una piensa
y una vez descansa
y una vez su fuerza hace que se quede
dentro de su casa
para que la busquen

Donde pisa la luz
quedan los surcos
Espera que llegue el agua
hasta la piedra /
que sabe toda la verdad

Norte
Sur
Poniente
Oriente

cuatro veces la nube camina
cuatro rumbos

Montañoso
no envejece

Insondable
no
no duerme:

El Coyote Emplumado
está vivo
—late su corazón
en mi palabra.

 

 

CARMEN ALARDÍN

 


Estival

 

Cansada de contar la misma historia
se fundió en el verano.
Dejó de acariciar a las esferas
o alimentar el arco iris.
Guardó en el arca las semillas
que no cupieron en el surco.
Y se guardó a sí misma,
abanicando,
con un nuevo temblor
viejas ciudades.
Cesó al fin de buscarse entre las aguas
y hacer su juego al viento.
De sus venas pulsó la última cuerda
y entonces
comenzó a cantar.

 

THELMA NAVA


 

Petición

 

Deja que mi rodilla te ame
igual que mi boca
igual que el resto de mi cuerpo.