Elegía:
en luz coherente
Teach-cheap,
teach-cheap, teach-cheap, teach-cheap—
Los gorriones trabajan con sus cinceles en la hiedra del verano,
arrancando los segundos, chispa a chispa, de las horas.
Leo en cada silbido astillado la holografía del sol.
Mi cerebro es una película, estoy hecha de exposiciones medidas,
y golpeando mis oídos y mis ojos con olas de luz—
estas escamas animadas, estas imágenes que llamo visión.
Pero
ahora estás fuera de la imagen, nadie puede conservar
una visión coherente de ti, salvo en el lenguaje.
Toda la cálida retórica se equivoca. La muerte no es sueño.
La fe en el amor eterno es indulgencia del amor.
Atesoro lo que escribiste y te encuentro en lo que escribo.
Seguimos habitando una viva casa de palabras.
Arranca sus muros de hiedra, y matarás a los pájaros.
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