Al
regresar, oímos a las alondras
Sombría
es la noche.
Y aunque tenemos vida, sabemos
qué amenaza siniestra acecha.
Arrastrando
estos miembros angustiados, solo sabemos
que este camino envenenado conduce a nuestro campamento —
a un pequeño y seguro sueño.
Pero
escucha: alegría — alegría — extraña alegría.
¡Mira! las alturas de la noche resuenan con alondras invisibles.
Música cayendo sobre nuestros rostros alzados.
La
muerte podría caer de la oscuridad
tan fácilmente como la canción —
pero solo la canción cayó,
como sueños de un ciego en la arena
junto a mareas peligrosas,
como el cabello oscuro de una muchacha que no sueña ruina,
o sus besos donde una serpiente se oculta.
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