sábado, 16 de mayo de 2026

URIEL CASSIANI

 

 

 

Maravilloso

A Sugar Ray Leonard

  

Recorro las calles de Nueva Jersey,
como lo harán las aguas
que acabarán con la parte baja del mundo hacia el 2067.
Quién creerá en Newark.
Yo, el maravilloso Hagler,
reino en los medianos con la disimulada calma
de quien reconoce que dura la gloria
lo que se sostiene la imagen de un relámpago
en el espacio.
He suspendido las malteadas, las donuts,
las pizzas de jamón, piña y queso.
Lo lúdico bajo la nieve de Manhattan.
Mañana anunciarán en la ciudad
que perdió el hábito del sueño,
otra velada del cetro orbital que ostento.
Enfrentaré un hombre, cuyo golpe de derecha
dejaría en estado lamentable el hígado de un caballo.
Es cascabel levantada y hacia mi destino.
Por eso la estrategia que emprendo
debe alcanzar la precisión del Rolex.
Por eso me dirijo a Saint Louis,
para aprender la eterna fiereza
con la que los búfalos embisten el alba,
—es nivel superior palpar lo intangible—.
The New York Times titula:
Heard juró bajo lapidación,
cercenarse el sexo, arrojárselo a sus perros
si ante el señor de New Jersey sucumbe.
Olvida que bebí sorbo a sorbo el honor de Roldan,
que la memoria y los pasos de Alan Minter
no volvieron a encontrar los círculos de la coherencia,
olvida que conozco el sitio exacto
donde natura le dejó al cristal.

 

 

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