En
el ensueño de una habitación de París
encontré al poeta peruano César Vallejo
que allí se estaba muriendo de tristeza.
Me dijo: no sé si hoy he logrado este poema
ni si he sido capaz alguna vez
de escribir uno que valiera la pena.
(Decididlo vosotros ahí: arriba o abajo.)
Solo sé que donde empieza la escritura
de la poesía sobre la poesía termina la poesía,
y donde termina el dolor termina la poesía.
Sé además que uno no se puede consolar
durante mucho tiempo con animales y pájaros
ni con árboles y briznas de hierba,
que no sienten nada, que no lloran ni ríen,
y también que es efímero
el sueño de que la razón humana
merezca redención.
De:
“Nada es más que lo que es”
Versión
de Albert Lázaro-Tinaut.
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