Inocencia
y experiencia
Me
acosté siendo mujer
y desperté como niña.
El sueño me enterró hasta la barbilla,
pero mi cerebro cortaba salvaje.
El
repentino verano yacía pegajoso como alquitrán
bajo pies blancos y descalzos.
Montones rancios y manchados de hollín del invierno
encogían en la calle.
Titulares
negros, doblados como servilletas,
estallaban como granadas
mientras la guerra avanzaba portal por portal
por las fachadas de New Haven.
Europa:
una colmena parda de ruidos,
Hitler dentro.
Sobre el estante soleado junto a la escalera
murieron mis renacuajos.
Los
chicos mayores ya habían decidido
quién perdería y quién marcaría,
cantando one potato, two potato,
three potato, four.
Cantando
palos y piedras
pueden romper mis huesos
(pero los nombres hieren más).
Cantando
pisa una grieta
y romperás la espalda de tu madre
(su dedo rodeado de platino).
Cantando
quién se acostó con tu madre
cuando tu padre no estaba allí.
Cantando allee allee in free! Estás
muerto, muerto, dondequiera que estés.
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