Ironía
Toma,
toma mi lira; quiero darte,
como recuerdo de mi fe pasada,
esta lira infeliz que fue mi espada
y que fue mi broquel y mi estandarte.
Póstuma
ofrenda de mi inútil arte,
la dejo ante tus pies abandonada,
aunque a golpes tu planta idolatrada
con ofendida majestad la aparte.
Mas
cada golpe de tu pie furioso
le arrancará un sonido melodioso,
y tan rudos tormentos y martirios
acaso
corresponda de memoria,
con una endecha en que cifré su gloria…
y en la que digo que tus pies son lirios.
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