lunes, 1 de junio de 2026

JOSÉ JOAQUÍN CASAS

 

 

 

La tarde

  

Paró en las eras la afanosa cuita.
Todo en la tarde se concentra y ora:
hora de ausencias sollozantes, hora
de religiosas almas favorita.

Con largos ecos la señal bendita
recuerda al corazón que sueña o llora,
que lo inmortal en lo terreno mora,
que en nuestro ser la eternidad palpita.

La sombra de los cerros se agiganta,
y una tristeza plácida y divina
sobre el alma y el mundo se levanta.

Símbolo de la tarde que declina
un tochecillo solitario canta
entre el pencal su endecha vespertina.

 

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