De
noche
Pasó
el rosario. Por la usual calleja,
del ángel de la guarda en compañía,
rezando el Kirie por costumbre pía
hacia su ejido el sacristán se aleja.
Asunto
pingüe de vulgar conseja,
entre la breña tétrica y bravía
con las memorias del difunto día
el agorero currucuy se queja.
Cerró
la tienda doña Ester Barbosa;
cada vecino en su mansión tranquila
al toque de las ánimas reposa.
Mustio
el farol municipal vigila,
y extienden por la plaza silenciosa
rumor de paz los chorros de la pila.
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