La
ola
Desde
la contenida llanura
que no duerme
se levanta impaciente
sobre el sosiego imposible
la ola.
Crece como la boca
de un grito
o el éxtasis
de alguien indefinido
que no perdura.
Crece y huye.
Su deseo envejecido
se aplaca
sobre lo igual.
Sus fragmentos
hacia el olvido
vuelven a ser
la vaga inquietud
del mar.
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