miércoles, 3 de junio de 2026

ARMANDO CERÓN CASTILLO

 

  

 

El alucinado

  

Vengo de un continente alucinado
Con las alas girando en pesadillas
Y en las manos escritos de recuerdos.

Vengo de las espinas del desierto
Con la arena pegada en las heridas
Y la duda pulsando el pensamiento

Llego de los naufragios de un velero
Con el mar dibujado en las miradas
Y el azul de la estrella en el ensueño.

Vengo de algún sendero introspectivo.
De riberas salobres de la angustia
Y de la oscura sonrisa del hastío.

Me sumerjo en aquello nunca visto,
En fantasmas que visten a las noches
Y en el yo de otro yo desconocido.

Enajenado ruedo en torbellinos,
En luchas de raíces subjetivas
Y en garras lujuriosas sin destino.

Oquedad ululante en otros signos,
Vivo la eternidad en cada instante
Y esculco las palabras al vacío.

Hambre de perfección, sed de infinito,
Hacia fuera, hacia dentro, en cada paso
Cruzan interrogantes mis caminos.

En la voz de esperanzas y lamentos
-este dolor de sangre enamorada-
desata sus quimeras en el viento.

Y así viajo en mis versos -peregrinos-
Para enlazar los sueños de la altura
Y jugar la razón en laberintos.

 

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