El
promotor
Recorre
prolijamente las casas.
No encuentra en ellas a nadie.
Camina veredas deshabitadas.
Vehículos enfrascados llenan las calles.
Llama por teléfonos digitales.
Le responden
con precisión
los contestadores.
Envía folletos por el correo
a nombres desconocidos y direcciones.
Entra en la red
con sus dedos
y ahí también
queda el mensaje
flotando.
Vuelve
a su hogar
un poco cansado de dialogar
con tantos.
Encendido el televisor
la gente que no descubrió
durante el día
ahora desfila.
Todos dicen lo mismo que él.
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