Sigilo
El
sigilo está en la sangre que procede de la zarza,
de la edad y la humildad crujiente,
en la continuidad de los signos del cielo,
de ocuparse de rumiar sus vocablos y vestigios
esconder la voz en el dorso de la mano,
ir a los confines tras el pan y el vino,
inventar un ojo gigantesco
y hundirse en lo profundo de la jungla,
en la grieta del muro o en la inmensidad de la piedra.
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