Los
nenes no lloran
a P. F.
Dirigía
un diario supuestamente radical
Un diario lleno de hijitos de papá
Un diario que a ratos hacía reír
Un diario donde escribía Bertoni, a veces Lemebel
En
medio de los culos de aquellos nenes superdotados.
Pues bien, un día decidió que sería novelista
Y escribió una novela que no debió haber escrito nunca
Una novela alrededor de la pedantería intelectual del clan
Una novela que apesta a club oligárquico
Una novela en clave sospechosamente familiar,
Cifrada para los amigos de los amigos de los amigos.
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