jueves, 25 de mayo de 2023

ROBERTO LÓPEZ MORENO

 

  

 

Filos

 

Levanta la guadaña la arista escarlatada,
fiel a los designios de la piedra escrita.

Se yergue después del cumplimiento feroz del sordo oficio;
la cosecha de su tarea múltiple
se expande en partículas vivas desde el sitial señero
y desciende a tocar la puerta en cada pecho
asido con veinte soledades a la sed del viento.

La guadaña en el aire
la arisca la lengua del magro sacerdote,
cenizo cauce del reseco ruedo.

Arriba el filo, erguido dentro de la dimensión innombrable.

El gris decidor lo blande desde el canal de su saliva
para vestirse llovizna sobre un cementerio de atabales.

Y otra vez y otra en las arterias del rito.

Así, en lo alto, el filo, hilo, vilo,
gongorino, gongorante,
en dirección a la nuca de todo desenamorado Polifemo.

 

 

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