jueves, 25 de mayo de 2023

IRENE SELSER

 

 

 

Asfixia

 

“No puedo respirar”, dice un anciano en el albergue Pio Albergo Trivulzio, en Lombardía, la más golpeada por la pandemia en Italia, ante la impotencia de los médicos y enfermeras, sorprendidos ante la nueva enfermedad.

“Me duele respirar”, se queja Alvarito Conrado, con 15 años recién cumplidos, al desangrarse en un hospital de Managua. Fue alcanzado por el disparo de un francotirador armado de un fusil Dragunov el viernes 20 de abril de 2018, cuando corría llevando dos botellas de agua para los estudiantes que levantaron una barricada afuera de la Universidad de Ingeniería, en protesta contra la dictadura de Daniel Ortega. El disparo entró por el labio inferior, perforó el cuello y se alojó en el tórax.

“No puedo respirar”, reclama hasta quedar inconsciente George Floyd, un afroamericano guardia de seguridad de un club, detenido el lunes 25 de mayo de 2020 en el vecindario de Powderhorn, en Mineápolis, sospechoso de fraude. Desarmado y esposado, Floyd murió de asfixia cuando, con su rodilla, el policía Derek Chauvin presionó su cuello contra el pavimento durante ocho minutos y 46 segundos.

“No puedo respirar”, gime un mono araña en Kuala Lumpur, atorado con los elásticos de un cubrebocas, arrojado por un turista en la reserva natural de Bukit Lagong.

Tampoco puede respirar el pez globo atrapado en una máscara en las costas de Miami; ni el tímido pangolín, acosado por cazadores chinos que le han prendido fuego al hueco del árbol donde se refugió. Se cree que el mamífero, cuya carne es una de las más codiciadas en Asia y África, pudo haber sido un huésped intermedio del nuevo coronavirus, como las serpientes o los murciélagos que pueblan moribundos los mercados de Pekín.

Se asfixian igualmente los cerdos aturdidos en los mataderos de Argentina y las ovejas degolladas en Francia, colgadas hasta desangrarse en estertores desesperados o los cangrejos atrapados entre mascarillas en la laguna de Berre, en Marsella.

¿Quién nos presta una garganta? ¿Y un pulmón?


  
De: “Don de la ausencia”

 

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