Ya
no quiero sangrar
Ya
no quiero sangrar
ni sentirme vulnerable
ni temer a la intemperie
o a las cosas que no se pueden explicar con las palabras.
Quiero
sanar pero eso implicaría estar enferma
y no lo estoy
ni lo estuve.
Ya
solo me recorre el escalofío de la anestesia al final de la columna
la silueta de la sonda y el catéter
el moretón negro del talón derecho porque la pierna tardó en despertar
la sonrisa improvisada de mi vientre zurcido
y ese miedo tremebundo a la muerte que viene con la vida
a la locura que conlleva la alegría de multiplicarse
en otros que jamás serán como yo
a la paciencia que se quiebra como jícara
al enojo que contengo desde hace siglos.
Ya
no quiero sangrar
ni sentirme vulnerable
ni temer a la intemperie
ni llorar por esto que no puedo nombrar
la sombra de todas las sombras
y que solo siento en la carne
cuando amamanto de noche
a la pequeña imagen que emergió de mi cuerpo.
Viernes 27 de noviembre de 2020
De: “Más
allá de la aureola marrón y núbil”
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