jueves, 20 de agosto de 2026

LUIS ACEBES

 

 


 

Madrid, a las tres de la tarde


Madrid, a las tres de la tarde,
en una calle
de mi biografía remota,
de esas en las que, consumada
la nostalgia, cuesta tanto respirar.

Y luego la primavera, con su
provinciano optimismo
de recién bajada de un tren.

Mi amigo estaba cansado.
Hasta la cerveza
se convirtió
en un trofeo inmerecido
que su mano soportaba.

Lo que nos hace el tiempo
tan despacio,
cirujano que opera a oscuras
y nos deja
a medio coser.

Hablamos de su madre muerta
y del mundo
que se fue con ella,
lo que decía Richard Ford,
esas palabras
que tantas tardes
engranaron.

Madrid,
a la hora siniestra
de una primavera no pedida,
flores para otros
que plantaron su casa
en el solar alquilado
de nuestra felicidad.


De: “La luz no es de nadie”

 

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