viernes, 21 de agosto de 2026

LUIS ACEBES

 

 

 

Posible epitafio

 

Luis Acebes hizo lo que pudo.
Bueno, no siempre. Hubo
muchos días de sofá
creyendo que el techo
acabaría en mapamundi
con naves romanas cargadas
de ánforas de aceite
para las legiones de Asia.
El contador de pasos perdidos
dio tres veces la vuelta.
Una galería de elipses y
espirales adornan
los anexos de su biografía.
Este tipo hizo muy poco,
se conformó con el pan
apalabrado, cortesía del futuro,
que llegaba en cestas cotidiano
y barnizado por la lluvia.
Analicemos sus músculos,
semejante masa no habla de brío
ni del uso de metales en la batalla.
Píndaro no le cantaría
ni con mil monedas en la mano.
Fue un explorador aficionado,
uno más del ministerio. Sus trajes
grises y esas gafas que llevó
los últimos años
hablan de una condición
sombría. Hizo más bien poco.
Jugó a dejarse hacer por la vida.
Fue la plastilina de la luz,
la cuchara
chocando a ciegas
con los bordes
de la taza del silencio
que nunca tocaron sus labios.

De: “La luz no es de nadie”

 

 

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