Colección
Si mi colección
de noches oscuras
es como la de otros,
no lo sé.
Hay estudios detallados
sobre hábitos alimenticios
en varones urbanos
de entre treinta
y cuarenta y cinco años.
El mundo está lleno
de información. Escaparates
y escaparates
llenos de perros con carteles
en los que pone “perro”.
O manzanas.
O el tiempo
que dedicamos al vacío.
Lo que no abunda
es el conocimiento
sobre nuestra humanidad,
esa leve muesca que repite
a ratos un nombre.
No sabemos
nada del tiempo
que nos es dado,
pero nos sentamos
y lo forramos
como si no fuera
un libro prestado,
con esa fe vaga
con la que la costumbre
nos convence al oído
de su propia eternidad.
De:
“La luz no es de nadie”
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