VIII
Tu ombligo es un enigma,
la mitad de tu bella geografía,
el punto nodal de tu epidermis.
Buscando una moneda lo recorro,
encuentro la llave clandestina
que al centro de tu vientre me conduce.
Allí trasciende la semilla.
Allí los advenimientos nacen
y se ocultan los azogues.
Instante de abiertos tulipanes.
Tu ombligo es alborozo de la tierra
y no me importan nubarrones
ni murallas en los cerros
ni los hirientes guijarros de la calle
ni el trueno que rumia la tormenta.
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