Nada
Nada en el depósito de mi albedrío
nada un pez un todo estanque
ya sin moverse no hay anillos que sus líneas
crucen las paredes de mi hueco en resonancia,
sólo hay eco y hoy las ondas
no se tocan entre sí una sola curva.
¿Dónde hay agua?
siento árida una esquina de mis ojos,
¿dónde hay sed con que humectarse la garganta?
Nada ya desde mi vientre
nada un vaho un fútil soplo
ya sin olor para crecer parir obrar
los verbos fáciles como las putas
que lo mismo dan sin recelos
sin hacer cimbrar estallidos ni tumbas
sin acción encumbrada en su seno
un tanto descuadrados sin palanca ni arista
dispuesta a destruirse.
Estáticas las aguas hay en mi marea
nada en las neuronas dispersas
nada un entusiasmo una violencia
ya sin augurio no hay redes que dispongan
coordenadas anunciantes de una nueva profecía
sólo es mundo un inconexo páramo en que el otro es una tinta
llena de palabras armas donde no hay un timbre que se inicie en las olas.
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