Nicotina
y versos
En
el momento más inoportuno llegan las hadas
secuestran el pedazo de ciudad que ocupas
lo congelan y no existe nada más que ese tintineo que llama al verso,
cigarros apagados en nuestros cubículos del mundo
aspiramos ceniza cuando dormimos
y desde nuestra insignificancia nos sentimos plenos
como una droga barata que cristaliza en los párpados.
Hemos de escribir y no dejar de hacerlo,
hemos de hacerlo, compañeros.
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