Bajo
una luz amarilla
Escribo
tu nombre alumbrado bajo una luz amarilla.
Lo siembro y observo cómo crece
de mi lengua hasta mi estómago
conjugo tu nombre
con los verbos del deseo
para que le des la mano a la caricia
y escribas mi nombre
en algún lugar
y quizá
te detengas a mirarlo
bajo una luz amarilla.
Paladeo la duda
de tu nombre conocido
en mi boca tantas veces,
en susurro permanente,
en el beso en que existes
porque te nombro.
De: “Bajo
una luz amarilla”
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