El
cuervo
Aún
demasiado niños,
pasábamos algunos días en Marismillas.
A
veces jugábamos en el parque,
otras en la gran explanada
del patio trasero de la vivienda de la abuela.
Aquella
mañana,
en algún momento en que el sol se afianzaba,
avistamos un ave negra,
una sombra que planeaba a gran velocidad.
Un
cuervo
que descendió hasta aterrizar en el suelo del patio, apenas
a unos metros de nosotros. Mi hermano
atrapó al animal,
. que intentaba escapar
.
y gritaba encolerizado.
Apenas
lo soltó,
. el animal arrancó en un vuelo
desesperado
.
y a lo lejos desapareció.
Al
bajar la mirada,
descubrió sus manos sucias,
tiznadas,
y
sorprendido,
nos mostraba sus manos,
. sus manos ennegrecidas.
De: “Incierta
belleza del viento”
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