miércoles, 26 de agosto de 2026

RUBÉN J. TRIGUERO

 

 


 

El cuervo

 

Aún demasiado niños,
pasábamos algunos días en Marismillas.

A veces jugábamos en el parque,
otras en la gran explanada
del patio trasero de la vivienda de la abuela.

Aquella mañana,
en algún momento en que el sol se afianzaba,
avistamos un ave negra,
una sombra que planeaba a gran velocidad.

Un cuervo
que descendió hasta aterrizar en el suelo del patio, apenas
a unos metros de nosotros. Mi hermano
atrapó al animal,
.            que intentaba escapar
.                         y gritaba encolerizado.

Apenas lo soltó,
.          el animal arrancó en un vuelo desesperado
.                       y a lo lejos desapareció.

Al bajar la mirada,
descubrió sus manos sucias,
tiznadas,

y sorprendido,
nos mostraba sus manos,
.           sus manos ennegrecidas.

De: “Incierta belleza del viento”

 

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