S’ora
ch i no t’ido
La
hora que no te veo estoy mal por los siglos
y mientras soy otro, todo.
También vegetación, el fuego doloso
que en verano devora la tierra.
•
La
noche aprieta el día como las muñecas de la mujer.
Este
pan es un disco sutil, se desmiga.
Pero si está inmerso y envuelto como un paño
está completo y redondo.
El tiempo transcurrido por todo el pan
es
breve.
Uno
aquí pega el mordisco sólo,
estira el cuello como un mulo y se despega:
ligado a este palo
fuera
de la puerta, nadie va lejos.
•
El
amor es brusco, de pocas palabras.
Ceremonia cubierta de lana basta.
Uno
aquí aprende a no decir
lo
esencial.
Sólo se entiende que somos sombras.
Versión de Beatriz Castellary y Maria Grazia Calandrone
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