viernes, 16 de junio de 2023

FABIO PUSTERLA

 

 

 

Las escaleras de Albogasio
(movimientos ascensionales)

 

Casas a plomo, asperezas menores,
un hijo en la cabeza; y, en andanada, el viento
que toma el lago al sesgo, engañador
se tira de la Horca de San Martino,
costea rocas y calles, luego arrecia
justo después de Gandria, donde el agua se ensancha.
Noche de remolinos en la que desciendo
como en un coro por las escaleras de un pueblo,
la mano en la camilla, que se mece
y arrastra junto a las paredes, y en las curvas
arranca polvo blanco; último acopio
de cal para Erminia, la gentil
señora muerta en otro lado, que regresa
a su balcón de minúsculas flores.
Aquí uno pasa por la oscuridad: agarrándose
al escalón más bajo con el pie,
por tramos verticales y pórticos estrechos. Ahora el lago
abajo no se ve, pero resuena
en las dársenas sordo, y los barcos
gimen en su corazón de madera y alquitrán.
Se cierra alguna puerta: quien se asoma
mira en silencio nuestra rara procesión
que baja torpe a los infiernos, a las negras
casas del sueño. Y sin embargo de lo hondo
algo sube, un soplo húmedo y denso;
una mano de aire o hinchazón
se insinúa y pide escucha, una vida remota
que sube nuevamente desde el agua, aún informe
y no obstante ya presente, ya imperiosa
en su existencia descarnada:
que se cruza con nosotros en descenso y va más alto,
como un humo sutil. Antiguas escaleras
las escaleras de Albogasio, donde pasan
risueños los vivos y los muertos, saludándose lento.

 

De: “No la perla”

Versión de Pablo Ingberg

 


 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario