viernes, 16 de junio de 2023

MANUEL PARRA AGUILAR

 

 

 

De esas largas piernas de Zeng Jinlian hablaremos en otra ocasión,
de esos labios tiernamente definidos en su curvatura hablaremos en otra ocasión,
porque hoy nos llegan noticias desde Hunan:
Zeng Jinlian ha muerto.

Mas nosotros aún vemos el claro manojo de sus cabellos,
aún podemos distinguir cada una de sus trenzas
que harían temblar hasta las comunes columnas del templo del emperador.
Nosotros aún vemos esas manos sostenerse en los hombros de sus padres.

De ese rostro tantas veces avergonzado de Zeng Jinlian
aún vemos levantarse una alegre sonrisa,
diciéndonos que nada tiene sentido.

Y esto contradice toda verdad,
por más poética que sea.

 

De: “Los muchachos del Guinness Book”

 

 

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