viernes, 16 de junio de 2023

KATHERINE BISQUET

 


 

El proyecto del siglo

                                        A mi madre fugitiva

 

Será el tiempo el que endurece los cuerpos de metal
o el que los corroe.
Será que cuando tocan la sal del océano
efectivamente se oxidan,
y temen navegar esos mastodontes armados
con los hierros del 80.
Será además que ya una vez huyeron
a otras tierras para formarse,
para armar la utopía del robot de hierro
y quedaron en la mitad del camino.
Será que en esas tierras se forjaron con lo imposible
en el momento de lo posible,
y después de tan pocos años cayó el colosal paredón.
Pendimos, aún pendemos.
Entonces cayó la esperanza de vivir de la energía,
cayó la esperanza de vivir con energía,
en una ciudad inconclusa,
en una generación inconclusa,
joven e ingeniosa aún.
Y el naufragio alcanzó a todos,
por estar hechos de uranio,
por no haber empujado la palanca,
por ver al robot que aún duerme,
en un apartado mundo que todos desconocen.*

 

De: “Uranio empobrecido”

 

 

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