Desviación vertical disociada
Soy bizco. Me divierte
saber que no soy bizco todo el tiempo.
Apenas cuando miro hacia la izquierda.
Un jarrón, por ejemplo, con agua y una rosa,
se ve, visto de golpe,
como la flor a la derecha
y el jarrón a la izquierda,
separados.
No he sido bizco siempre
ni, ahora que lo soy,
lo soy a todas horas.
Desde cuándo. Tal vez desde los nueve,
porque al cumplir los diez
me atreví a confesárselo a mi padre
y reaccionó como si fuera broma.
Lo bizco no se me notaba
y sólo yo sabía
que, al mirar a la izquierda, el ojo
derecho se perdía en divagaciones,
extraviado a la orilla de su órbita.
Preferí, con el tiempo, no ser visto
y ladear la cabeza,
primero imperceptiblemente
y después con trabajos que fueron delatándome.
Aunque me delataban sólo a medias.
De un ojo,
de un lado,
medio tiempo. Soy bizco. No soy bizco
todo el tiempo.
De: “Desviación vertical disociada”
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