De Chen Guilan y
Tangyong Li hemos hablado en más de una ocasión,
y sin embargo repetimos aquellas palabras con las mismas palabras;
con las mismas hojas con las que se forman los libros,
también hemos escrito este, no obstante el secreto masculino de los versos.
Por ello queremos repetirlo,
por si alguno de ustedes no estuvo presente,
y una vez más decir que entre una línea y otra,
el soleado pescuezo de la novia tenía ese tono de piel con el que conversan los
enamorados;
es decir que tenía el color de una hoja de cuchillo partiendo en dos la carne.
Como si la retórica se detuviera.
Pero esto habrá que remediarlo todo de algún modo.
¿Basta decir que solo hay eso y nada más?
¿Acaso existe algo que podamos añadir?
En Foshan, después de la boda aún suena el coro de
mujeres,
un coro maduro de tanto uso.
Por eso este libro habla tanto de la poesía como de esa fiesta de boda,
habla del futuro lleno de propósitos que pisan Chen Guilan y Tangyong Li.
Y así los días nos están mirando,
aunque el futuro pase de largo y se detenga en otro sitio lejano del nuestro.
Solo por ese durísimo detalle,
no repetiremos de nueva cuenta que ellos son personas muy bajas,
mejor diremos que el cielo les es muy alto.
Puedes llegar un poco tarde a la ceremonia,
puedes llegar un poco tarde si lo prefieres,
puedes llegar si así lo prefieres.
De: “Los
muchachos del Guinness Book”
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