martes, 13 de junio de 2023

LUIS VICENTE DE AGUINAGA

 

 

 

Media hora en la peluqu

  

Fueron cayendo rizos,
recortes de cabello,
igual que cada mes
desde que puedo recordarlo.

Los vi sobre mis hombros
como cosas distintas,
cada uno evidente y separado
del resto de recortes.
Unos, castaños. Negros
casi todos. Blancos o grises
unos cuantos y todos
curvos, agudos, lastimados
por la navaja de la peluquera.

Si preguntara cómo
llegó a mis hombros todo ese cabello,
¿quién me respondería? ¿Quién,
entre las diosas y los ángeles,
las hadas y nereidas y vapores
del agua de Colonia,
las tijeras de acero de Damasco,
Rilke y Sansón el israelita,
sencillamente me diría
de dónde viene cada pelo,
de dónde cada palmo
de cuero cabelludo?

Cayeron, y caímos todos,
y todos otra vez nos preguntamos
cómo fuimos a dar
al suelo sin remedio,
igual que cada mes
desde que puede recordarse.

 

De: “Desviación vertical disociada”

 

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