Mañanas de octubre
Día tras día el sol
es cada vez más pálido.
Es una palidez que fatiga los nervios
y entristece al alma:
agonía de luz que se apaga,
sollozo que muere lentamente.
En estas mañanas de octubre,
ocioso en medio de la muchedumbre,
voy como una sombra
que podría caer sin ruido,
paladeando el sol del otoño
que es el solecito de la larga muerte.
Versión de Guillermo Fernández
No hay comentarios:
Publicar un comentario