Filo
La
erosión no distingue
latido ni madera
el
eucalipto desprende decís
la piel ante el peligro
el ciruelo exhibe la rotura
un tejido abierto
que desinfecta con resina
el
palo borracho esconde
otras espinas
en
su tronco
baja el sol
nadie
me habló de raíces
paso
disimulado entre postes de luz
otra forma de árbol
abro
las palmas espero
una carne que no ceda ante la herida
una mano que abra tajo en la corteza
mi
piel se cierra
cáscara
que en el viento mira el cielo
el
horizonte es una espina
que crece.
De:
“Sueño con tigres”
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