Hasta allí donde voy siguiendo los hilos de este
poema
Tarde o temprano en esta tierra se dará un final.
Porque volvemos a la tierra como ángeles que se derrumban
y como conozco bien lo frágil que es la tranquilidad
de esta noche quiero escribir para ti este poema
antes de que suenen las campanas del fin de los tiempos
y el gran péndulo oscuro comience a balancearse de nuevo.
Podríamos, si quisiéramos, hacer milagros
pero es preferible, amor mío, el paso por
dentro de estos bosques que se incendian. Así aceptamos
el sufrimiento terrenal y viviremos hasta el fin, leprosos
entre los leprosos. Avanzo siguiendo el hilo
de este poema que no conduce a ninguna parte. Como
nos encontramos en esta tierra amarga en momentos previos
al fin del mundo, nada volverá a ser
como antes y sumergí la mirada en la terrible
hendidura que hay dentro de ti que únicamente veo yo.
Si volvemos a la tierra como ángeles que se derrumban
nada volverá a ser como antes y no hay ningún
sitio para refugiarnos en el momento del gran peligro.
Hoy te toco con mano de ciego en esta cama
de lágrimas, en esta tierra amarga donde lenta
o súbitamente habrá de darse un final.
Versión de Natalia Moreleón
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