Larga
vida a la poesía pura
a Ezequiel Zaidenwerg
Escucha
bien, nosotros, poetas aguados,
caminamos hoy
entre plantas de nombres
muy bien catalogados,
pero que desconocemos,
y así muchas veces confundimos
nomeolvides y lágrimas de amor
llamamos miosotis a la russelia
y tomamos con frecuencia
por milamores a la gloriosa.
Yo, por mí, preferiría
saber distinguir entre la menta
y la melisa, ésta y la manzanilla
para salvarme de resacas quizá
llegando de antros y fosas malsanas
donde chicos esbeltos, longilíneos
como anguilas, sostienen los limones
nada luminosos
de una ex-caipiriña o tequila.
He aquí mi acción
de gracias,
poetas laureados, queridos
antepasados cosmopolitas
del último siglo,
vuestra pureza de lenguaje
nos ha salvado
de esos incómodos detalles,
llegamos por fin al universal,
y zorzal, gavilán o mirlo,
cantamos ahora
apenas ave
abstracta en la rama
de un árbol
que no sabemos nombrar.
De:
“Ciclo del amante sustituible”
Versión
de Aníbal Cristobo
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