domingo, 18 de junio de 2023

KATHERINE BISQUET

 

 

 

De fierecillas

                   A mi hermano, a los chamacos del barrio

los cimarrones

 

Un plato para dos
una cuchara para dos.
Y con los años,
él, un platico azul
yo, un platico verde.
Él vino a nacer en medio de la hecatombe
no en el mes pero sí en la maldita ciudad,
en el año 94.
Mi madre lo soltó ahí
sin intenciones de cambio,
aunque mi padre seguía matando palomillas.
Él, un tractorcito con carreta
yo, una cama de madera para las muñecas,
juguetes que duran toda la vida,
recuerdos que duran toda la vida.
A las 8:00 dicen el número
a las 7:30 se cierra
a las 7:40 se empieza a hacer la comida
a las 9:00 se come.
Una gata
dos perros
todos muertos.
¡¡¡Los chimarrones!!!
Gritan,
quitar las pencas de otro CDR
correr bajo lluvia de piedras
hacer la cola para la caldosa.
Él le saca las viandas y las especias,
mamá no le enseñó a comer.
Yo como de todo.
Yo me voy a su cama de noche
por los fantasmas,
él me gruñe y me empuja.
Papá nos llama una vez por semana.
Salgo a buscarlo,
él juega.
No te dejes meter el pie,
y le parto la cabeza al abusador,
corro y me escondo en el closet.
Él llora.
Mamá me da con el cinto.
Yo aguanto las lágrimas
y doy el ejemplo.

  

De: “Uranio empobrecido” 

 

 

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