miércoles, 21 de junio de 2023

JORGE AGUILERA LÓPEZ

 

  

 

Yo tenía una muñeca, pero nunca se vistió de azul

 

Vestía de rojo, y gritaba que el pueblo y que la miseria.

Se peinaba de cola de caballo para poder montarme por las tardes,
se maquillaba de negro para oscurecer su ternura,
iba del brazo a la pierna, cada mañana
                              (así era de obsesiva).

Nunca la vi en televisión, pero tenía más espectadores
que la comedia de las nueve.

Fue a la costa, y vio que no era buena;
fue al cerro, y vio que era infinito;
fue al techo de su casa y vio que Dios no era alto,
pero que en cambio era un tenis en un cable,
es decir que siempre estuvo allí
incluso antes que nosotros.

Mi muñeca no me veía,
mi muñeca se anudaba las orejas
                    y no me escuchaba.

Somos marxistas, de la tendencia Groucho,
Decía
Y se iba como duende en los ojos de su gato.

Mi muñeca nunca vistió de azul,
pero cuando vestía de rojo era furia en las manos.

Entonces yo no tenía otro remedio:
desvestirla, despeinarla, sacarla del gato.
Y dejar que el Tenis bendijera
                                            nos.

 

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