Entre
una estrella y dos golondrinas
La
casa, dicen, es donde uno se encuentra
y está hecha del mismo material
con lo que las grietas
siguen su curso,
con el temor de doblar la esquina
o del asfalto caliente en los pies desnudos,
uno se aferra a ella
a nutrirse de su costado pútrido.
La
casa, dicen, se construye sobre un plano
que se piensa como se piensa la vida, dicen, planeada;
pero yo no tengo más que clavos sueltos,
madera roída y un plano desarticulado
dispersamente empobrecido.
Mi
casa es un paracaídas,
así que lo aferro a mi espalda
apunto entre una estrella y dos golondrinas
¡y salto!
No hay comentarios:
Publicar un comentario