hormigas salvándome
un
gato
se adueña de mis manos
cuando hago el intento de abrir la puerta.
sigilosamente
se derrite entre las rejas
y termina sobre la mesa estático,
antipático
y hambriento.
yo
lo observo
sentada y triste
mientras algunas hormigas mordisquean mi brazo.
no
me muevo,
el gato tampoco.
las
hormigas han llegado a mi boca
amargas, asustadas
y lluviosas.
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