Poema
28
tus
bajo las mías piernas amarillas
dos
largas avenidas con fin de muchedumbres ordenadas
desfiladeros
blandos caminos de un navío a su raíz
abanicos
tremendos gastados son los ojos
y el
tabique nasal morada última del beso
¿qué
fuerza desde el fondo del viento izó la mano
si
la pulsación la voz del giro son mis dedos?
al
instante el cuerpo se desploma y no regresa
a lo
lejos no hay cuerpo
ni sombra ni
suspiro
si
hay olvido la presencia del amor espira vértigos
y
odio
De:
“Donde todo triste ruido hace su habitación”
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