CLXXI.
Deseos
En
mitad de la noche
tus ojeras vuelven,
nombrando
al amor que te acaricia.
Algo
se ha incrustado
en tu silencio cerrando las heridas.
El frágil equilibrio
te desnuda.
¿Acaso es tu cuerpo
el que siembra el deseo
de ser eternamente humana?
De: “La
mujer de esparto”
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