sábado, 11 de julio de 2026

JOSÉ MÁRMOL

 

 

 

La sentencia

  

unos ochenta marzos le imaginaría. bronceada la tez. ya

mondo el cráneo. hierático el pulso en una vieja silla.

apretaba un cigarro entre la sien izquierda. nadie puede

—me dijo quedamente— embridar y montar una vida. o

un deseo a no ser los suyos. a la soledad no temas. ella es

tu carne. trata de ir destino arriba y el azar te acompañe. él

como el vocablo dios lo puede todo. la guitarra y la canción

si a polvo llegan. polvo serán de quien tocó y cantaba.

  

De: “Donde todo triste ruido hace su habitación”

 

 

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