EN
TU CUMPLEAÑOS número once
te regalé un conejo con un listón atado al cuello
el conejo caminó en medio de nosotros
tú y yo dispersos entre los demás
los mismos que se habían burlado de nuestro afecto
y
que asistieron a ese cumpleaños como amnistiados
tu
madre nos llevó a ver rápidos y furiosos
y en las escenas de sexo
nos tapó los ojos de espanto
luego
le volvió el cáncer
y con ese mismo listón del conejo
y tus enormes dientes frontales
te llevó consigo al país de tu padre
mucho
tiempo después
un enemigo nuestro me contó que tu madre había muerto
que tú te quedaste a vivir con tu padre
y ya no volverías
ni
la tarde en que nos desnudamos adentro del baño
ni tu hermano abriendo la puerta mientras nos tocábamos
ni el día en que te tropezaste conmigo
al pasar la estafeta en relevos de cien
(te sangró la rodilla y reímos tirados a media pista
uno encima del otro) ni esa noche en que a tientas en tu cuarto
oímos a tu madre queriendo convencer a la mía
de quedarme en tu casa sin éxito
tú,
mi conejo adorable,
el listón atado al cuello que era méxico y sus castidades
tu padre echándote huérfano de tu casa por joto
el dolor terminal que te acabó alejando
dejándome solo con nuestro secreto
el infierno que habité indefenso muy lejos de ti
así
descreí del amor
así nací muerto al deseo de vivir
veinte
años pasados en vano
amando en orfandad
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