Idioma
Extiendo
el dedo índice
entre el paisaje y mis ojos.
Miro el paisaje: un hórreo,
algunas casas que parecen de juguete,
prados, los trazos marrones del arado,
la espuma de los bosques
que reconquistan el monte abandonado.
Después
miro mi dedo:
escucho el sonido suave
de mi vida humana rodando.
Las estrellas han de sonar parecido.
Pienso
que no quiero aprender un idioma
que sólo pueda hablar yo.
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