domingo, 19 de marzo de 2023

ÁNGEL MARÍA GARIBAY

 


 

 

El Laurel

  

De Dafne aun en tu corteza treme
el casto corazón que se aprisiona,
y Febo te entreteje a su corona
y su aljaba y laúd tu amor no teme.

Aunque el invierno los follajes queme
de la undívaga selva, no abandona
jamás tu brillo el bosque, que blasona
gozar vida de un dios, sin que blasfeme.

El rojo tinte de tus frondas trémulas,
del rosicler y de las llamas émulas,
en mi frente ceñir jamás anhelo:

una gota de láudano quisiera,
—de esa tu sangre,— que el sopor trajera
a mi ansia inquieta y a mi estéril celo.

 

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