Soneto
a la variedad de la vida
De la arcaica bacteria a la magnífica
ballena, de los bosques venerables
a la formicular ciudad prolífica,
de sus profundidades insondables
se desenvuelve la vida, mirífica,
en sus metamorfosis incontables.
Reza la mantis su oración beatífica
ante tantos milagros adorables.
No es la muerte sin fin sino la Vida
que en los confines del cosmos prospera
más allá de la lógica medida:
más, más allá, en su evolución estricta,
como crisálida de luz que espera
su floración cabal, suprema, invicta.
De: “Dones del día. Noventa y seis sonetos de ocasión”
No hay comentarios:
Publicar un comentario