Y
AHORA,
con
la delicadeza de lo humilde,
con
la máxima incertidumbre,
contemplar.
Cerrar
el viejo atlas de las horas,
desoír
las voces de la nostalgia,
no
buscarse.
Alejarse
de lo que aún se es
y
avivar sin rubor la resistencia.
No
se airea lo que alienta menoscabos.
No
hay nada más,
lo
propicio al olvido es la templanza.
Arde
el instante.
(resistencia)
De:
“Ningún instante es más”
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