miércoles, 5 de julio de 2023


 

MARÍA MOMBRÚ

 


 

14 de junio, en Tucumán

 

No podemos hoy
hablar del frío
fumar
decir que está helando
y que van a quemarse las plantas.
No podemos hoy decidir nuestro porvenir
escuchar noticieros, tejer, reír.
¿Sabes qué hacen allí?
¿Sabes qué siente Pedro?
¿Qué dice Juan?
¿Qué desea Agustín?
¿Es posible que hoy no estés
solitario y angustiado
sintiendo a Pedro, Juan, Agustín –cañeros–
caminar bajo las últimas estrellas
(machete, zamba, sueños, hijos, mujer)
con un dolor tan hondo
que no saben si llega del estómago
o desde más adentro?
Es necesario que les prestes
tus manos, tu voz, tu corazón
las mías
para que Juan, Pedro, Agustín –cañeros–
levanten los ojos
y les crezca en la mitad del pecho
una mariposa
una luz
un brote tierno.
Es posible también que hasta ahora
no hayas advertido
que Pedro, Juan, Agustín –cañeros–
te buscaban
me buscaban.
Es posible que no sepas
que estar solo
desde que sale el sol hasta que entra
es algo así como una aguda espina
y nadie puede responder
–cañaveral y cielo–
adónde está el hermano
adónde está el vecino.
Entonces hoy te hablo para que no te escapes
y me des tu sonrisa, tu corazón, tu mano
que cruce el aire helado de este día
y se transforme en mariposa, en luz, en brote tierno
en la mitad del pecho
de Pedro, Juan, Agustín –cañeros–.
Después podremos caminar en paz
fumar, hablar del tiempo, mirar la Cruz del Sur
dormir
con la seguridad
que Pedro, Juan, Agustín –cañeros–
ya no están solos.

 

 

LUIS ANTONIO DE VILLENA

    

 

Retrato de habitación con chicos

 

No es grande la habitación, pero bien arreglada,
al menos lo que vemos. Cuarto de estudiantes,
que en realidad cobija o arrebata un amor…
Ellos son Gabi y Antón. El papá de Gabi ayudó:
Es bueno que dos amigos convivan y estudien juntos.
Hay demasiadas mujeres en la casa. Ser algo independiente
solo le puede beneficiar. ¿Lo sabe? ¿Lo sospecha?
Creen que no. Recuerdo camarada de colegios mayores.
Vemos un sofá que no parece malo. Y un ventanal
da al parque de un barrio periférico. Nuevo, grato,
pero nada excepcional. Ramas de árboles. Antón,
con jersey y pantalones largos —pana parece—
está medio recostado en el sofá y mira a su
amigo, con ojos que a la vez piden y reprochan.
Gabi —algo más joven— es el primer plano, junto
a la luz. Lleva camiseta blanca y azules
pantaloncitos cortos, sin nada. Ropa de casa. Descalzo.
Hermosas piernas y largos pies en punta. Intenta
mirar a Antón, parece, pero no sabe, no habla.
Antón es intenso y moreno. Gabi más blanco, rubiáceo
y francamente atractivo. Sabe que gustan o atraen esas piernas…
Puede que hayan regañado o puede que estén al borde
de hacerlo. Hay caricia y llama. Atrás, una cama revuelta,
solo una. Todo momento de amor o sexo es tensivo.
Puede florecer la rosa o explosionar el bidón. Incluso un beso.
Un portazo súbito. O un arrastre desmedido hacia sábanas usadas.
No lo podemos saber. Es la golondrina del instante indeciso
patrullando enigmática el aire. Dulzura de piernas. Llama de ojos.
Todo viril, suave y joven virilidad que estalla o reposa.
El sexo de Gabi corona sus piernas largas. Pero no hay más.
Ni el antes ni el después los conocemos. La vida.
Como privilegiados espectadores breves, solo nos resta
gozar de ese instante remansado, claro y afirmar mirando:
Basta la escena hermosa. Yo agradezco siempre toda juventud viril.

 



BARTOLO CATTAFI

 


 

Frío, miedo

Bajo frazadas
montones de cojines
en la cabeza y lo demás
tengo frío
miedo
por dentro le rasco
el ombligo a mi madre
y ella me entiende
sabe a lo que tiro
quiero decirle Ten cuidado
conmigo
no abras las cortinas
no me dejes salir.

 

Versión de Guillermo Fernández

 

JUVENTINO GUTIÉRREZ GÓMEZ

 

  

 
Secuelas

 

Ya lejos
−vuelto a mi lugar de origen, en tierra firme−

el mar comienza a acomodar su salitre
sobre mis ojos,
suelta a mis oídos, su taládrica respiración,
choca constante en mis sueños
sus ensortijados oleajes.
Poco a poco comienzo a hundirme.

PABLO PICENO

 

  

 

QUÉ FELIZ es verte en todo
un nodo astral un nodo acuático
un pergamino del espacio exterior fotografiado desde urano
vibraciones de prima donna
acciones bancarias a la baja
lámparas en oferta de luz led
cejas uniformes separadas por técnicas láser de las que sé muy poco

a veces me confundo entre lo que veo
(a veces me aburro también de verlo todo)
y ya no sé si de verdad si algún día te llegara a ver de nuevo
no a lo que evocas no a ti interpósita persona
si lograría reconocerte y decir tu nombre
como ahora digo tu nombre en cada atardecer
y lo que los poetas y luis miguel se han pasado años cantando tendiente a cero

¿sería una decepción, no crees,
ya no reconocerte? tanto tiempo pensándote
este libro que escribí con tanto ahínco repetidas veces viéndote en él como digo tantas horas felices horadadas al destino fatal palpitación en falso

pero mientras aquí a puerta cerrada
imaginarte cerca tu espalda ante la palma de mi mano bregando contra la causalidad llamas entre las llamas
qué alegría haberte encontrado y conversar
justo horas antes de que la razón
ya no me asista

 

 

MARICELA GUERRERO

 

 

 

¡Upa

 

Aprenderíamos a hablar y a desplazarnos
casi al mismo tiempo: ¡upa!
:gatear y balbucear, ¡upa!: traslación: de la mente al movimiento al sonido: mamá, ¡upa!, brazos hacia el cielo, traslación, polichinela, como los muñecos en el pimpampum: ¡brazos!
¡upa!
Soy el hijo que es niña, el primogénito que baila y levanta los brazos para que le carguen mientras le cantan: polichinela.
Soy un cuerpo con una desinencia que marca que nada y levanta los brazos ¡upa!
Sin desinencia, solo soy.
Los criterios en juego son semánticos o formales: para la asignación: desinencia que marca, -a.
Soy el cuerpo con desinencia gramatical que quiere ser arquitecto: polichinela: soy la que: su corazón semántico: construiríamos un caso/una casa, ¡upa!

El sexo biológico es solo uno de los criterios semánticos en los que se basa la distinción de género en las lenguas: Corbett (1991: 30-31) cita entre otros: animado/inanimado; humano/ no humano; macho/hembra; grande/pequeño; comestible/ insecto.

La lengua que habito asigna el género con criterios de sexo, ¡upa!; pero eso solo explica una parte nuclear: el corazón semántico, ¡upa!, aunque un número importante de nombres no se deduce de su significado sino del hecho de que tengan una u otra desinencia: polichinelo como muñecos en el pimpampum: casa, caso; abeja, abejo; rey: reya: sala/salo: polichinela, ¡upa!

En traslación soy somos seríamos una posibilidad de decir que un corazón semántico habito a mí, ¡upa!: mi mamá me mima a mí y a mí mar: bailo como los muñecos y muñecas en el pimpampum ¡upa!: marina me muevo, tocada sintácticamente, estoy: polichinela con desinencia, brazos arriba, ¡upa!

 

De: “La huella posible”